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lunes, 16 de julio de 2012


Hace poco, estuve charlando con una persona que también se dedica a esto de escribir y, en un momento dado, me comentó que él, una vez que terminaba un texto, no volvía a corregirlo. Al oírlo pensé que, una de dos: o el tipo era la reencarnación de Cervantes, o bien, que dos soplidos más y le estallaba el ego.

A mí me parece una falta de respeto hacia los lectores —y en cualquier otra profesión— no tratar de dar lo mejor de ti mismo en cada momento. Todos hemos ido al colegio y sabemos que existen unas reglas gramaticales y otras ortográficas a las que hay que atenerse, aunque nos guste mucho más ese estilo rompedor que nos caracteriza.

Los entendidos dicen que hay que enganchar al lector desde los dos primeros párrafos, pero a mí, personalmente, si en esos dos párrafos me encuentro una colección de faltas de ortografía (hombre, alguna cosilla se te puede pasar, pero veinte...), dejo de leer en el acto. Yo no soy presidenta de la RAE, pero procuro repasar mis escritos una y otra vez; de hecho, creo que paso más tiempo corrigiendo que escribiendo, lo que no quiere decir que al cabo de algunos meses no encuentre en un mísero relato de mil palabras diez erratas, tres faltas de ortografía, siete comas mal puestas y hasta un pitufo azul. Sin embargo, cuando al fin me decido a enviar ese texto a algún lugar, al menos tengo la conciencia tranquila y me digo que he hecho lo que he podido. Recuerdo que cuando escribí EL PROTECTOR no tenía ni idea de que existieran reglas para utilizar los guiones de los diálogos (la pobre correctora debía estar a punto de hacerse el harakiri), pero desde entonces ha llovido un poco, y creo que algo he mejorado.

Si cuando te preguntan tu profesión eres de las que contestan: «Millonaria», lo ideal sería contar con un corrector de estilo de cabecera, pero si perteneces al gremio de las que tienen que romper el cerdito para ir a tomar una Cocacola con las amigas —que es lo más habitual—, lo mejor es darle nuestro manuscrito a una persona cercana en cuyo criterio confíes y que sea capaz de hacer una crítica que vaya más allá del: me gusta o no me gusta.

Algunos parecen pensar que lo importante es solo trama de su historia, y que ya vendrá el corrector de la editorial de turno (esa que nos hará la ola en cuanto lea los primeros capítulos) a corregirla, pero mientras esa quimera se hace realidad, hay que seguir trabajando en nuestra obra y corregir y corregir, una y otra vez.

PD: Seguro que en estas 484 palabras se ha colado más de uno de esos bichitos malignos que acechan en todos los textos escritos, pero puedo prometer y prometo que, al menos, lo he intentado...

23 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me alegro de que te haya gustado, Violeta. Un abrazo!

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  2. Yo tengo una manía cuando escribo, y es corregir a medida que voy escribiendo. Tengo en la página de Wordreference.com a un buen aliado para los sinónimos, y por esa razón escribo sin prisa, para que luego no me toque reescribir páginas enteras. La corrección es importantísima, y algo siempre se nos escapará, pero se nota cuándo es una errata que no logramos ver y cuándo es una falta en toda regla que ni nos hemos molestado en revisar.

    Buena entrada.

    Un beso.

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    1. Uy, yo no puedo. Escribo a toda velocidad, porque si no me da la sensación que se me va a olvidar lo que quiero decir y, claro, luego tengo un montón de faltas. ;D

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  3. Que buen post, estoy de acuerdo con lo que explicas, yo suelo escribir y antes de ponerme al dia siguiente, repasar, eso como primer paso, luego le siguen bastantes repasos más y contar con una "beta" es impagable. Saludos.

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    1. Gracias por pasarte por aquí y por tu comentario, Aeren. Me alegra saber que casi todas vamos en el mismo barco :)))

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  4. Yo soy como Miranda, escribo y corrijo y también tengo a los sinónimos de Wordreference como mi amigo del alma. Me alegro lo que dices, Isabel, porque a veces pienso que soy más tonta que nadie al tardar tres meses en corregir una novela que me ha costado escribir seis.

    Y es que ya se sabe, ¡Mal de muchos...!

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    1. Te entiendo perfectamente, Ana, y yo también tengo tres amigos del alma: sinónimos de El Mundo, el DRAE y el Panhispánico de dudas. No sé qué haríamos sin internet!!! A veces pienso en los escritores "preordenador" y se me ponen los pelos como escarpias... Un beso, Ana.

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    2. Por eso mismo amo tanto los clásicos de la literatura. Escribían a mano y sacaban esas maravillas que con el paso de los siglos siguen sacando nuevas ediciones. Lo que daría yo por tener su calidad literaria.

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  5. Yo escribo y corrijo, y al final acabo corrigiendo más que escribiendo... con el resultado de que no avanzo NADA. Yo soy muy puntillosa con la ortografía y las correciones, así que prefiero terminar el texto y repasarlo entero con el fin de no volverme loquísima con las correciones (que soy bastante exigente).

    Otras veces, en el blog, subo relatos sin corregir. ¿Por qué? Pues porque hay relatos que he escrito vomitando palabras sin pensar (algunos están escritos a mala leche, sinceramente), con lo que si me parase a releer lo que he escrito, me odiaría a mi misma por haber escrito semejante vulgaridad (xD), sé que al final no lo publicaría y se quedaría perdido en el tiempo y el espacio. Luego, cuando han pasado como meses, los corrijo, aunque no suelen ser faltas muy graves.

    Yo soy más de comerme palabras...

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    1. Uff, Paty, qué valiente. Yo no me atrevería a subir nada que no hubiera dejado reposando unos días. Más que nada porque soy una bocas y luego me arrepentiría y ya se sabe que en internet queda todo para la posteridad...

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  6. Estoy de acuerdo contigo al cien por cient. Hace poco, solo unas semans, leí una novela que tenía muchas ganas de devorar. Todo bien hasta que empezé a ver faltas de ortografía junto con lo que también comentas de los guiones. Poco a poco me fui desencantado de la historia en la que encontré demasiada prisa por terminar de escribir. En definitiva, que entre unas cosas y otras, la trama dejó de tener gracia siendo sustituída por entero por el desencanto de su escritura. Es muy importante tanto la historia como que esté bien escrita, cierto es que se te puede escapar alguna cosilla, pero... en una novela hay que poner mucho más cuidado ya que puede hacer que pierdas lectores.
    Desde luego, ese escritor que comentas tiene el ego apuntitico de explotar.

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    1. Si, lo de las faltas es un cortapuntos. Es verdad que a veces todas cuando ponemos la palabra FIN estamos deseando que otros nos lean y que nos digan que nuestro relato es tan bueno como nosotras pensamos, pero hay veces que es mejor esperar un poco y repasarlo varias veces más. Si alguien deja de leerte a mitad, por lo que sea, luego es difícil que vuelva a darte una oportunidad. BSS, María Elena

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  7. Pues qué suerte tener esa seguridad en sí mismo, ya me gustaría a mí, que me vuelvo loca entre tantas palabras :-). Soy de las que corrigen, recorrigen, rerecorrigen… y así hasta el infinito.

    Por suerte cuento con la ayuda de mi correctora personal, que no profesional (pertenezco al grupo de las que tienen que pedir un crédito para ir a tomar una Coca-Cola). Ella me ayuda con mis errores ortográficos y también con los mentales. Y es que a veces escribo cada escena que a la pobre no le queda más alternativa que gritarme: -¡cambia esto, que pareces Almodóvar! (por lo surrealista, no por el derroche de talento).

    Suelo releer mucho lo que escribo, mientras lo voy redactando y también después. Lo hago con mis relatos y novelas pero también con las entradas del blog y hasta con los e-mail que envío a mis amigos. Y lo peor es que nunca me quedo satisfecha, siempre encuentro algo que cambiar. Quizás soy demasiado tiquismiquis, o simplemente insegura.

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    1. Ja, ja, te entiendo perfectamente, Adriana, yo a veces hasta corrijo los WhatsApp!!! Gracias por pasarte por aquí ;D

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  8. Me temo que soy de esas que no quereis ser. :(, yo no corrigo, lo he intentado, pero cada vez que me meto a correguir me sale otra historia, y otra, y acabo cambiando la novela entera o dejandola en un hibrido mutante.
    Excepto en un amor inesperado, que se colgo en internet sin posibilidad de corrección, REDHOUSE, y el resto de mis novelas, fue terminarla y entregada a una amiga mía que ha trabajado en el mundo editorial, ella la corrige, y yo me fio de su criterio, cuando me la devuelve, la mando, o la escondo, pero no la vuelvo a leer.
    Como nunca asistí a un taller literario, lo de los guiones de los dialogos, es como un chiste de superdotados, no lo acabo de entender...
    En el fondo, me gustaria ser tan meticulosa como vosotras, pero es que es mi caracter...

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    1. Jajajaja Pues ya se sabe, Lury, cada maestrillo tiene su librillo. Muchas gracias por pasarte por aquí y dejar tu comentario. BSS

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  9. Se agradece que se corrijan las novelas. Sólo me ha pasado una vez, empezar a leer una novela y dejarla de la cantidad de faltas de ortografía y gramática.

    Hasta pronto.

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    1. Ha mí me ha pasado sobre todo con personas que se autopublican, y creo que ese aspecto lo tendrían que tener más cuidado. Es normal que si no hay un corrector de estilo detrás de ti se te pasen cosas, pero hay algunas que no tienen perdón de Dios...

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  10. Esa debería ser una asignatura obligada para todos los autores, sobretodo si no quieren o no pueden contratar a un corrector. Por el bien de los lectores debería serlo.

    Hace poco tuve un cliente que nos envió su borrador para hacerle un presupuesto para la corrección y dios santo, ¡casi nos da un sincope!
    Creo, que para poder escribir y publicar un libro, lo fundamental es saber escribir, al menos un poco, digo yo.

    Gracias a Amazon muchísimos escritores noveles podrán sacar a la luz sus obras, cosa que no sería posible de otras formas. Sin embargo, creo que por desgracia, muchos otros no deberían sacarlas a la luz sin hacer un gran depurado antes. Porque como cliente encontrarte según que libros es toda una estafa, en un libro físico rara vez se encontrarían libros así (llenos de erratas, falta de signos de puntuación, guiones, espacios, etc) y los digitales no deberían de ser diferentes nada más que en formato.

    Saludos y gracias por cuidar a tus lectores ^^

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    1. Completamente de acuerdo, Alexia. Creo que por el interés de todos, en especial de los propios autores, los textos deberían estar libres de faltas; es cierto que muchos autores no podemos permitirnos el lujo de contratar a un corrector profesional, pero hay que intentar dar lo mejor de ti mismo. Lo bueno de los ebook es que te dejan descargarte varios capítulos y ahí es fácil ver si la novela está bien o mal escrita y si te engancha o no.

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  11. Estoy totalmente de acuerdo contigo, uno debe procurar entregar un trabajo de calidad. Yo que estoy empezando en esto de plasmar mis historias en papel, y que llevo 15 capítulos de la que sería mi primera novela. Me doy cuenta de lo difícil que es. Porque no solo vale que tengas clara la trama principal de tú historia, luego tienes que desarrollarla y cuidar la narración, los tiempos verbales, las tildes, los signos, y un largo etc...

    La verdad que es un trabajo laborioso y arduo, más para quien como yo, nunca fue muy de letras.

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    1. Sí que lo es, Elisabeth, y cuando crees que por fin has acabado, siempre aparece alguna errata o, directamente, una falta de ortografía que habías pasado por alto...

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