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lunes, 22 de abril de 2013



Finales felices o por qué escribo y leo novela romántica... 

Durante una cena entre amigos hablamos de un libro que está en las listas de los más vendidos: La enzima prodigiosa, de Hiromi Shinya. La verdad es que me picó la curiosidad y, en cuanto llegué a casa, lo compré. No es de extrañar que un libro que promete desvelarte «la dieta del futuro que evitará enfermedades cardiacas, curará el cáncer, detendrá la diabetes tipo 2, combatirá la obesidad y prevendrá padecimientos crónico degenerativos», haya vendido ya más de dos millones de ejemplares. El resumen del libro es que si no bebemos leche, no comemos carne, no tomamos alcohol, ni fumamos, bebemos mucha agua, masticamos 70 veces cada bocado, hacemos ejercicio y ayunamos de vez en cuando, gozaremos de buena salud hasta una edad avanzada.
Parece que si lo dice un eminente doctor japonés tienes que creerlo. ¿Acaso los japoneses no son unos de los habitantes más longevos del planeta? Según un amigo médico, esos datos se deben a que, durante mucho tiempo, fue habitual que una proporción elevada de la población evitara comunicar el fallecimiento de sus mayores para seguir cobrando la pensión (sí, sé que suena más a picaresca española que al carácter japonés, pero vete tú a saber; a lo mejor el doctor Shinya ni siquiera existe y es un personaje inventado, estilo Elena Francis...).
Ahora en serio, cuando ves a un ser muy cercano y muy querido morir después de varios años de sufrimiento, te sientes como un boxeador que no sabe de dónde le llueven los golpes. En esos instantes, cada cual se refugia en lo que puede, pues, de pronto, somos consciente de que todo por lo que siempre hemos luchado: familia, amigos, salud, trabajo... puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, y esa falta de control sobre la propia existencia resulta aterradora.
Entonces, unos se obsesionan con llevar una vida sana de la que la dieta es parte fundamental, otros se plantean el sentido último de su presencia en este mundo y se refugian en la religión y, en mi caso, me doy a la lectura y escritura de novela romántica. Puede parecer una pobre contribución a la humanidad —no he descubierto una vacuna universal ni me he ido a África a ayudar a los más necesitados—; sin embargo, cada vez que una lectora me dice que una de mis novelas le ha enganchado hasta el punto de permitirle evadirse durante unas horas de sus problemas y agobios diarios, me siento como si me hubieran dado el Nobel de literatura.
La vida no es de color de rosa, por eso mismo me gusta que el «rosa» abunde en mis novelas y lecturas. Necesito finales felices y que mis protagonistas se atiborren de perdices.
Mi humilde consejo para enfrentarnos nuestros miedos es este: carpe diem (aprovecha el momento). Sin embargo, que nadie piense que esto es una invitación para organizar un par de orgías salvajes, darnos al alcohol, la coca, o el consumo compulsivo de chocolate. No. A lo que os invito (y me incluyo en la invitación) es a aspirar el olor a flores que entra por la ventana, a no quejarnos por nimiedades, a no dar por hecho a los que nos quieren y velan por nosotros, a no obsesionarnos por un futuro que quizá nunca llegue.
En definitiva, disfrutemos tod@s del aquí y el ahora, y hagamos saber a los que nos rodean lo mucho que los queremos. 

17 comentarios:

  1. Isabel que entrada más bonita!!!!!!!!!!!!!!!!!!, como tu bien has dicho, disfrutar de la vida, pero eso... de forma sana, ver la naturaleza, olerla y sobre todo leer!!

    A mí también el leer novela romántica me desconecta de todo, y yo siempre quiero finales felices, que para los finales tristes tenemos la vida ;)

    Besos
    Claudia - Libros de Romántica

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    1. Gracias por tus palabras, Claudia. Por fortuna tenemos nuestras novelas!!

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  2. Cierto Isabel, yo pienso lo mismo. Además leer es para entretener, esa es su función principal, y creo que escribir también debe cumplir esa función, si no, no existirían los libros que entretienen a los lectores. Y es cierto que los finales felices nos alegran la vida, que no siempre es feliz. Te mando el enlace de un artículo que escribía para COSMOPOLITAN sobre la filosofía chick lit, porque para mí, va más allá de la literatura e intento aplicarla en mi vida personalmente. Para leerlo pincha sobre cada página dos veces y lo verás más grande.
    VIVE TU PROPIO CUENTO Y TEN FINALES FELICES:
    http://www.marcanterosanchez.com/02e51e9f530d69b25/02e51e9f3f0ff1602/02e51e9fdd0b84001/o003.html

    Besos,
    Mar

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    1. Muchas gracias por dejarme tu comentario, Mar. Ahora voy a echarle el ojo a tu post. Un abrazo!!

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  3. La vida, como bien dices, pega muchas "bofetás". En los momentos terribles, pocas cosas ayudan más que la lectura. Una buena novela contribuye a serenar el ánimo, a evadirte de la dura realidad, a disfrutar del momento. La novela romántica cumple ese propósito. El final feliz, tan esperado, te hace mirar con esperanza y alegría hacia el horizonte.

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    1. Amén, Lydia Leyte. Gracias por pasarte por aquí!!

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  4. Pues sí, preciosa entrada, Isabel, además para qué quieres vivir si tienes que masticar setenta veces cada bocado, privarte de la mitad de los alimentos que son tu dieta, y sobre todo vigilar permantentemente lo que haces y cómo lo haces??? Prefiero seguir tu consejo, disfrutar de lo que me gusta y ante todo vivir y dejar vivir ;)

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    1. Gracias, Marisa, no puedo estar más de acuerdo contigo. Hay que vivir el presente sin obsesionarse y sin fastidiar al de al lado.

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  5. A mí también me gustan los finales felices, pero no lo finales "forzados". Hay tramas que requieren finales agridulces, y otras incluso tristes. Todo depende del libro. Eso sí, si estoy de bajón, me aseguro de que el the end no me haga querer tirar el libro por la ventana ;).

    Besos.

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    1. Estoy de acuerdo, Miranda, solo que estoy en una de esas etapas en las que en cuanto alguien me dice que el final es muy triste, paso directamente.

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  6. Me uno a la opinión general: una entrada preciosa. Me quedo con la reflexión final; es increíble como a veces nos empecinamos en conseguir determinadas cosas cuando, en realidad, todo lo que necesitamos para ser felices ya lo tenemos y ni siquiera reparamos en ello. Aunque eso de darse a las orgías y el chocolate, para qué me voy a hacer la interesante, tampoco me parece mala opción, eh? XD.

    Estoy de acuerdo con Miranda. Por supuesto prefiero los finales felices, pero hay historias a las que no les pega ni con cola terminar con el tradicional "happy end". A mí es algo que me coarta bastante a la hora de escribir, la verdad.

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    1. Una orgía de vez en cuando y un buen atracón de chocolate tampoco vienen mal, Adriana, jajaja.

      Es verdad que hay historias que no les pega un final feliz, pero creo que no se encuadran en el género que conocemos como Novela Romántica. Yo las clasificaría de sentimental o algo así. Creo que si una lectora va buscando una novela romántica y se encuentra con un final trágico se sentiría decepcionada.

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  7. Una entrada preciosa y con más razón que un santo!!! Me encanta la literatura romántico y me gustan que los libros que leo tengan finales felices, porque para sufrir ya tenemos la vida misma.

    Un beso.

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    1. Muchas gracias por pasarte por aquí, Lorena. Un abrazo!

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  8. Hola Isabel !! Te pido disculpas que utilice este medio para preguntarte por algo que no es referido a este BLOG. Pero lamentablemente google+ me suspendió mi cuenta por publicar el link de mi BLOG en los saludos de agradecimiento a los que me añaden a sus círculos (lo toman como spam).
    Bueno, el punto es que vi una publicación tuya donde recomiendas un BLOG : Tiempo de lectura de María Elena Tijeras Jerez, el cual me gustó mucho y me gustaría incorporarlo a la sección BLOGS LITERARIOS. Te pido, como favor, si le puedes preguntar a María si esto puede ser posible.
    Desde ya mi agradecimiento y un fuerte abrazo para ti.
    Marcelo Ekis.

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    1. No creo que María Elena tenga inconveniente, lo mejor es que te pusieras en contacto con ella mediante mensaje privado de Facebook. De todas formas copio tu comentario y se lo mando a ella. Un saludo, Marcelo.

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    2. Su correo es tiempodelectura.blog@gmail.com

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